Fiasco Awards 2013

Clica en la imagen para acceder a la página web de los Fiasco Awards

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Un año más (y ya van cinco) llegan los Fiasco Awards para premiar los mejores proyectos o iniciativas en las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) que acabaron en FIASCO. Ayer día 10 de enero se abrió el plazo para presentar candidaturas, plazo que terminará el próximo 5 de febrero. El día 6 de febrero se harán las nominaciones y del 7 al 25 del mismo mes las votaciones. El que desee más información sobre la presentación de candidaturas, las nominaciones y demás, puede clicar la imagen y acceder a la página web de los premios. Para los que duden sobre si presentar una candidatura, me quedo con uno de los argumentos que dan en su web los organizadores:

“¿Te sientes como aquellos americanos que, después de invertir un montón de dólares en construir un bolígrafo capaz de funcionar en la Luna, vieron como los soviéticos enviaban a sus astronautas con un lápiz?”

Yo ya estoy pensando en qué presentaré.

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¡Y si no, nos enfadamos!

La noticia ha corrido como reguero de pólvora desde el primer momento: elecciones el 20-N (pásalo). Pero ya no ha hecho falta pasarlo porque está ha sido la primera convocatoria elecciones simultanea en Twitter, Facebook y ZP, que también es como una red social pero de clara capa caída. La pregunta, sin embargo, es otra ¿Por qué el 20-N? Porque esas historias de que hay que aprobar unas medidas de última hora y así “los nuevos” empiezan el 1 de enero con todo preparado para politiquear no se las cree nadie. Como no hay puntada sin hilo, y en eso ZP ha demostrado con creces ser maestro, el objetivo es muy otro. Sin duda el PSOE pretende aprovechar que la derechona estará mayoritariamente en el Valle de los Caídos, rindiendo culto a sus héroes, y no podrá ir a votar. Entre eso y el “efecto” Rubalcaba, RbCb en Twitter que parece el nombre del tercer robot de La Guerra de las Galaxias, se pretende reducir la ventaja peperil que parece que las encuestas insinuan. Ya se sabe que a crédulo a ZP no lo gana nadie. Creyo a pies juntillas que la crisis no afectaría a España y el resto de la historuia ya la sabéis.

A todas estas ¿Qué piensa Mariano? Pues a pesar de las sonrisas y del “por fin elecciones” no creo que las tenga todas consigo. Porque lo malo no es que tenga que ganar, si no que ha de ganar por goleada. Porque si no, los suyos (es un decir, de suyos nada) lo van a crujir. Si perdiera y no pudiera el PP formar gobierno, sería esto el acabose. Pero si gana sin mayoría absoluta y acaba necesitando a las despreciables y antiespañoles nacionalismos periféricos, se iban a quedar todos desdentados de tanto rechinar. Pero no hay otra, pase lo que pase, el que venga ha de ponerse manos a la obra y arreglar este estropicio, con ganas, que se le vean ideas e intenciones. Y ojito con lo que vamos a legislar, Que si no, nos enfadamos.

>¡Que vienen los piratas!

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A vueltas con el Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet y la Ley de Economía Sostenible, observo con asombro las manifestaciones de la industria musical y los músicos exigiendo que la ley los proteja y proteja sus negocios, plantando como excusa la bandera pirata, el nuevo “coco” al que echar las culpas de todo. Digo asombro porque, aunque en este mundo que nos ha tocado ya estamos curados de espantos, no deja de asombrarme la desfachatez ajena cuando hay “pelas” de por medio. Si a un trabajador corriente y moliente lo despiden, o un empresario ha de cerrar su negocio, porque la recesión, los nuevos tiempos, la globalización, los avances tecnológicos o lo que sea han convertido en obsoleto el negocio, no veo a nadie, y menos a los músicos, salir en defensa de un modelo caduco. Antes bien, se le dice al trabajador o empresario que se recicle, que innove, que se transforme, que abra nuevas vías, que se adapte a la nueva corriente, que cambie.
Cuando allá por los principios del siglo XX surgió el automóvil, y comenzó la que sería su frenética expansión, seguramente existían muchas y muy prosperas industrias relacionadas con los carruajes y los coches tirados por caballos ¿Se imagina alguien a todos esos señores protestando contra el automóvil? ¿Pidiendo su limitación cuando no su prohibición? ¿Clamando porque sus negocios se resentirían o desaparecerían? Es probable que más de uno lo hiciera, pero la sociedad no hizo caso. Porque el mundo estaba cambiando y ese cambio era imparable. Muchos de aquellos, viendo los nuevos vientos, se reciclaron en talleres para automóviles y siguieron adelante.
La manera en que consumimos música, ocio, cultura, está cambiando, ha cambiado ya, de una manera irreversible. No se sostiene una industria y un modo de trabajar por parte de los artistas, propio de décadas atrás. Y sin embargo eso es lo que piden. Que les salvemos, que protejamos su modo de vida. Y si para ello hay que poner puertas al campo o limitar derechos generales o impedir el avance de la sociedad, un avance similar a lo que supuso la aparición de la imprenta o del automóvil, pues que así sea. Todo antes que cambiar, que adaptarse a los nuevos tiempos como muchos artistas e industrias a lo largo y ancho del mundo están haciendo ya buscando nuevos negocios, formas de distribución y contenidos. Pero para eso hacen falta imaginación, talento y ganas, y nuestros músicos y nuestra industria musical-cultural viven de un esquema cerrado en la que el pueblo llano debía pasar por el tubo y tragarse lo que le echaran, situación que fomentó una estructura anquilosada en la que el artista subía más por el dinero que se metía detrás para empujarle que por su talento. Así el resultado fue unos estándares músico-culturales débiles, necesitados de subvención constante, escudándose en una salvaguarda de las esencias culturales patrias. Internet ha acabado con eso. Ahora hay que jugársela en la innovación del negocio, en descargas a precios razonables con valor añadido, a una segmentación del mercado diferente, al video en directo, en definitiva: ¡A PENSAR MÁS Y MEJOR!
En España siempre hemos sido más papistas que el Papa. Sólo una amplia presión social, fundamentada en la red (1.4 millones de enlaces sobre el Manifiesto en 48 horas) pueden hacer bajar del burro al Gobierno. Sin olvidar que este año que viene hay elecciones en muchos sitios ¡Eh ZP!