La verdad ausente (ni está ni se la espera)

Dice el dicho que la verdad es la primera víctima de la guerra. Podemos ampliar el espectro y decir que ocurre lo mismo con las crisis, especialmente si son sistémicas como ésta en la que nos encontramos. El ejemplo de Bankia, en estos últimos días, es definitorio: de declarar beneficios en 2011 a no poder presentar sus cuentas anuales a tiempo porque los auditores ponían demasiados reparos a la contabilidad, cambio de presidente, revisión de las cuentas de 2011, intervención y rescate. Más que una consecuencia es un síntoma de lo que nos está pasando. La otra noche entrevistaron a Artur Más, President de la Generalitat de Catalunya, en un canal autonómico. El periodista, curtido veterano del medio, le preguntó directamente si sabía toda la verdad de lo que estaba pasando. El President Más respondió prácticamente a bocajarro un NO rotundo. Fue convincente. Pero ¿Es eso creible? Y si lo es ¿Qué consecuencias se derivan de ese hecho? Nuestra clase política, nacional o europea, ¿No sabe qué es lo que esta pasando?
Se ha hablado y se habla mucho de la exposición al ladrillo del sistema financiero en general y del español en particular, centrándose casi toda la atención en este aspecto como la causa de las dudas de los mercados. Pero ¿Y la exposición a los productos derivados? ¿Y los créditos ordinarios de difícil cobro? ¿Y qué decir respecto a que la banca española se haya convertido en la principal tenedora de dueda soberana del país?
Con todo, hay un elemento del que creo que pocos políticos sean realmente conscientes y que hayan asumido: el crecimiento no volverá. Y no me refiero a un crecimiento raquítico de décimas de punto o de un punto porcentual (Alemania con todo su poder apenas ha crecido un 0,5% el primer trimestre). Me refiero al crecimiento necesario para una reactivació económica a la vieja usanza. Ese crecimiento, el crecimiento perpetuo de las épocas de bonanza, ha muerto y ha pasado a la historia. Por eso, gran parte del desempleo español (del 15 al 20%) está aquí para quedarse. A ver quien es el político guapo que sale a la palestra de los medios y dice que el sistema financiero español está más podrido aún de lo que se ha dicho y que la mayoría de los parados no va a encontrar trabajo nunca. Pareciera más bien que se está forzando tanto la máquina para que, ante la convulsión dramática de los acontecimientos que está por venir, la población acepte lo que se le imponga sin rechistar. Más dramatismo es lo que hace falta. Ésta es la tesis de la columna de hoy del estupendo escritor y articulista Rafael Nadal (nada que ver con el tenista). Espero sin esperanza que se equivoque.
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Cristina Fernández de Kirchner aún deberá esperar

Con la bolsa hundiéndose hoy casi un 4%, el presidente Rajoy de cumbre, el FMI dando disgustos a los datos macroeconómicos de España, la ministra de Sanidad dando disgustos a los pensionistas, la reacción tibia de la Unión Europea y la directamente fría de Estados Unidos, parece que las anunciadas medidas contundentes de respuesta a la expropiación argentina de YPF deberán esperar. Que ya se sabe cómo son estos políticos patrioteros. Se les llena la boca enseguida de grandilocuencia y luego se les hace difícil de tragar. Desde luego la presidenta Cristina Fernández no podía haber elegido un momento mejor para dar su ¿calculado? paso. Porque no la supongo tan maquiavélica, que sinó sería de admirar

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Dos por el mismo precio

La tozuda realidad le ha traído hoy al Gobierno dos “regalos” que, pese a todo, no creo que le hagan entrar en razón, pues es éste un concepto que gastan poco los políticos. Por un lado, la UE incluye el corredor mediterráneo pero no el central en la lista de proyectos prioritarios (aquellos que se beneficiarán de financiación de la UE). Por otro lado, Portugal renuncia definitivamente al AVE hasta la frontera con España, un proyecto que ya había dejado en suspenso el año pasado. Naturalmente, a estas bofetadas que la lógica, la realidad y la crisis propinan, el Gobierno reacciona mal y a destiempo. La ministra de Fomento, Ana Pastor, no renuncia al corredor central, ya saben, ese despropósito ferroviario que pretende agujerear faraónicamente los Pirineos para llegar a Francia y encontrarse con la nada, pues los franceses ya han dicho que ellos no pondrán ni un tornillo para estar ahí. El PP, y antes el PSOE, se empeñan en contradecir al sentido común, fomentando una quimera. Pero ya se sabe que todo antes que estos del mediterráneo (los catalanes principalmente) saquen beneficio ellos solos.

En el otro tema, al consejero de Fomento de la Junta de Extremadura Víctor del Moral, también del PP, le ha faltado tiempo para manifestar que si los portugueses no quieren AVE Extremadura sí y ha asegurado (imagino que con conocimiento de causa) que en los presupuestos de este año, esos que la Comisión Europea no ha parado de reclamarle al Gobierno y éste ha dicho que no podía ofrecer hasta finales de marzo, se verán reflejadas las partidas presupuestarias del AVE Madrid-Badajoz. ¡Qué cosas! La Comisión Europea no ha tenido ni unas tristes sumas que llevarse al Excel, pero el consejero del Moral sí sabe que estará la pasta para el AVE. Y no da los números exactos con decimales y todo por no quedar como un fanfarrón. De todas formas, sin querer ningunear al consejero del PP, si fuera el PSOE el que estuviera al mando, diría lo mismo.

La geografía es una ciencia que ha condicionado y condiciona la economía y que, a lo largo del mundo, nos demuestra que algunas zonas, por la suerte, por el destino, por Dios o por lo que queremos pensar, se han visto favorecidas, mientras que otras no y es un despropósito querer crear en estas últimas determinadas infraestructuras que solo supondrán un despilfarro de recursos que si en bonanza económica ya sería escandaloso, con la que cae es criminal y de prisión directa sin pasar por la casilla de salida. No estoy promoviendo el abandono a su suerte de determinadas regiones, ha de ser la racionalidad la que dirija el gasto común, pero tampoco es de recibo el infantilismo político del “queremos AVE (o corredor) sí o sí, cueste lo que cueste, aunque sea totalmente antieconómico” o el peor aún “si ellos lo tienen nosotros también”, una triste muestra de engatusamiento electoral de las masas.

Al final, la tozuda realidad nos viene a demostrar que España es un país que se ha construido y se sigue construyendo contra algunas de sus partes.