Año nuevo

ToshifumiYa se ha acabado por fin 2012 (mira que se hizo largo) y ha empezado 2013 con esos días tontos que van de Año Nuevo a Reyes, en los que parece que el nuevo año está colocando sus cosas preparándose para la tarea que le espera. Nada ha cambiado, no nos engañemos, pero hay que reconocer que algunos están dispuestos a lo que sea con tal de que este año sea diferente. Y si no que se lo pregunten a Toshifumi Fujimoto que, aburrido de su vida convencional como camionero en Japón, no se le ocurrió otra cosa que irse a Siria a ver cómo caen las bombas. Y allí está, de turista, visitando lo que se puede visitar (o lo que queda en pie). El buenazo de Toshifumi ha declarado que “Voy sólo al frente porque nadie me quiere acompañar”. Hay días en los que la realidad y la prensa seria se parecen demasiado a “El Mundo Today”.

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Ni pena ni quebranto

¡Cómo somos! Si no hay desgracias no estamos contentos. Somos como esos personajes que van a los toros solo para ver si el toro coge al torero y, si no ocurre nada, al salir dicen que la tarde ha sido floja. Viene a cuento esto porque he leído hoy martes en la edición impresa de La Vanguardia dos noticias que aunque totalmente diferentes tienen un gran punto en común: la mala hostia.

En la página 24 de la citada edición, Miguel Roca, abogado y político de sobras conocido, nos informa en su columna que Irlanda, la rescatada Irlanda, la históricamente atrasada Irlanda, la inefable Irlanda, se está recuperando y vuelve a ir bien. Después del rescate y los sacrificios Irlanda vuelve a la senda del crecimiento y los organismos internacionales “aplauden el coraje irlandés y recomiendan sus recetas”. Pero ¡Ay! la alegría no es completa porque resulta que de esta buena noticia no se ha enterado casi nadie, no interesa, no tiene morbo, no entra en el “mainstream” de negatividad que nos asola, no vende. No vende desde luego como una buena desgracia. Como escribe Miguel Roca “que Irlanda esté saliendo de la crisis podría ser una buena noticia y, esto, ahora está prohibido”.

Más adelante, en la página 28, La Vanguardia trata el asunto de la epidemia de temblores y seísmos que la isla de El Hierro viene padeciendo desde hace semanas y, en concreto, que la erupción volcánica que se esperaba asociada a los temblores ha sido en el fondo del mar, a unos 5 kilómetros de la costa y a 1 kilómetro de profundidad. Hasta ahí nada anormal. Nada anormal hasta que la noticia recoge la decepción de los herreños porque la erupción no haya sido en tierra y no se haya podido ver. En concreto se destaca la opinión de Pucho, restaurador, que se declara muy decepcionado. También opina Loli, propietaria de supermercado, que afirma estar tranquila pero también deseosa de que se hubiera visto algo. ¡Qué pena penita que no se haya visto nada! Los posibles destrozos sobre vidas y haciendas parece que no entran en ningún cálculo. Pero la naturaleza es sabia y mientras escribo estas líneas (18:58 de este martes 11 de octubre) la prensa on line se hace eco de la declaración de la alerta roja y la evacuación de una población herreña por el riesgo a otra posible erupción. Aún no está todo perdido.

Dos noticias, en fin, que nos demuestran, por activa y por pasiva, que si no hay ni llanto ni pena ni quebranto el ser humano no está contento. Así nos fue y así nos va.

Un par de personas interesantes

Cuando los titulares y las noticias de los medios nos machacan y nos dejan más estupefactos que otra cosa (nunca en la Historia de la Humanidad se había escrito y pronunciado tanto la palabra “Grecia”) podemos volver la vista hacia el humor gráfico que, si es inteligente y provocador, vale más que mil parábolas. Dos ejemplos. Sigo con frecuencia la labor de Ernesto Rodera en el periódico ADN. Sus viñetas, de gran impacto visual a caballo entre la fotografía y el dibujo, y sus textos descarnadamente incisivos dicen muchísimo con muy poco. Son característicos sus políticos y oligarcas de narices tintadas, mayoritariamente rojas. Aunque estemos hablando de humor gráfico, risas hay muy pocas. Más bien alguna sonrisa helada, de vez en cuando. Un par de muestras:

 

En el otro extremo gráfico se encuentra Aleix Saló, superconocido recientemente por su “Españistán” y el video sobre las causas de la crisis inmobiliaria, que ha arrasado en youtube desde su aparición. Con un estilo claramente más naíf que el de Rodera pero con unos textos igual de incisivos, aquí un humor de corte irónico sí tiene más cabida, aunque la decepción por nuestra realidad está igualmente presente.