Los números de 2013

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 1.300 veces en 2013. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 22 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

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I wonder bra??

Pues resulta que esa flacucha de mirada lánguida de la foto de arriba, a la que no me importaría hacerle los favores que ella me pidiera, es un tío ¡Bien, Enric, bien! Respira hondo: inspira………..expira…………inspira………..expira……….12345678910. Lo más curioso del caso es que esa foto corresponde a una campaña de ropa interior femenina de la marca Hema, que ha elegido a un señor para que anuncie sus productos ¿¿?? Inspira…………..expira………….inspira…………voy a dejar esto que me estoy hiperventilando. Con lo seguro que estaba yo de mi sexualidad a estas alturas y van los de Hema y se ponen a tocar las narices. Porque encima, uno ya no podrá mirar los catálogos, páginas o anuncios de lencería sin que la sospecha lo asalte ¿Me estarán intentando colar gato por liebre? ¿Es esta voluptuosa señorita una voluptuosa señorita de verdad? ¿Dónde lo pone? A ver, la partida de nacimiento. Y digo yo ¿No hay por el mundo mundial ninguna buena mujer que les pareciera bien a los de Hema para su campaña que han tenido que escoger al interfecto? Claro, dirán los expertos (siempre los expertos), es evidente que se ha buscado provocar, llamar la atención, que el nombre de la marca esté en boca de todos, “que hablen aunque sea mal”. Sí, sí, todo eso está muy bien, pero….¡¡Señoras!! ¿Qué conclusión podéis sacar de una campaña como esta? “Cómprate un sujetador de nuestra marca que le queda bien hasta a un tío muy flaco” No me imagino a hordas de mujeres de toda edad y condición corriendo hacia las tiendas para comprarse tan “varonil” complemento. O quizá sí le veis la idea y la gracia al asunto. Al fin y al cabo, las mujeres no pensáis como los hombres (dicho esto sin ningún doble sentido o mala intención). Se puede decir que pensáis mejor. Tenéis un sentido práctico y una empatía emocional (valga la redundancia) de la que carecemos los hombres. Y así nos va a nosotros………….….….porque desde que vi la foto no me puedo quitar de la cabeza esos ojos y esos labios…………inspira……….….expira…………inspira…….…….expira………..12345678910.

Más que falsas apariencias

Esta semana, la Autoridad de Estándares de la Publicidad de Reino Unido ha prohibido un anuncio de cremas de la marca francesa L’Oréal, que se había distribuido en revistas, al considerar que se había efectuado en la cara de la modelo un uso tan desproporcionado de lo que ellos llaman posproducción que suponía un engaño acerca de los posibles efectos de la crema. En este enlace podréis ampliar la noticia. En cualquier caso, en la foto que he insertado juzgaréis más fácilmente los resultados del Photoshop. Sin embargo, no quiero aquí criticar (siendo muy criticable) la actitud más que reincidente de L’Oréal en estos temas. Lo que me llama la atención sobre manera es que en la noticia y, con toda seguridad, en cualquier encuesta que hiciéramos en la población al respecto del caso, no se menciona ni se tiene en cuenta la responsabilidad de la modelo de la fotografía en cuestión, máxime cuando se trata de la muy famosa y oscarizada actriz Rachel Weisz.

¿Por qué creo que la “igualmente hermosa sin Photoshop” Rachel tiene responsabilidades en el asunto? Principalmente porque, cuando cede su lucrativa imagen, ha de ser consciente que no puede hacerlo para participar en un engaño, una mentira destinada a manipular los deseos de miles de consumidoras, en este caso, vendiéndoles una falacia y perpetuando así el mito de la celebrity supermega hermosa e inalcanzable, fomentando aún más la frustración e insatisfacción del colectivo de mujeres del que ella forma parte. Igualmente, porque no puede argumentar que el cliente que paga manda, ya que si el cliente decidiera ponerle en la foto un brazalete con una esvástica y un pie que dijera “yo me follaría a Adolf Hitler” seguro que montaría en cólera y un ejercito de abogados caería sobre la marca comercial. Así mismo, hay que considerar que Rachel no hace estos trabajos porque pase hambre, no es una anónima modelo que recorre el mundo poniendo la hermosa cara que Dios le dio para sacar todo el beneficio posible antes de que aparezca otra más joven que se lleve las nuevas campañas y entonces quede relegada al ostracismo con 25 años.

No se trata de criticar por criticar. Cuando alguien cede su imagen no puede pretender luego que la cosa no va con él, sino que se adquiere una responsabilidad ligada al producto anunciado y a la marca anunciante, del mismo modo que una marca puede ver su imagen afectada por el comportamiento o actitud del famoso al que ha elegido para representarla. Casos ha habido en este segundo sentido, desde deportistas que cayeron en el doping hasta actores con problemas de drogas, etc.

Rachel Weisz es libre de comercializar su imagen pero, al hacerlo, adquiere un compromiso precisamente por lo que representa esa imagen. Sería el equivalente prosaico a los poderes del superhéroe: son una gran ventaja pero al mismo tiempo una gran responsabilidad. Y para que veáis que en todas partes cuecen habas, hace unos meses al tenista Rafa Nadal, un deportista de élite en plena forma física, le aparecieron unos cultivadísimos abdominales en un anuncio de calzoncillos. Ya dice bien el Doctor House que todo el mundo miente.