Año nuevo

ToshifumiYa se ha acabado por fin 2012 (mira que se hizo largo) y ha empezado 2013 con esos días tontos que van de Año Nuevo a Reyes, en los que parece que el nuevo año está colocando sus cosas preparándose para la tarea que le espera. Nada ha cambiado, no nos engañemos, pero hay que reconocer que algunos están dispuestos a lo que sea con tal de que este año sea diferente. Y si no que se lo pregunten a Toshifumi Fujimoto que, aburrido de su vida convencional como camionero en Japón, no se le ocurrió otra cosa que irse a Siria a ver cómo caen las bombas. Y allí está, de turista, visitando lo que se puede visitar (o lo que queda en pie). El buenazo de Toshifumi ha declarado que “Voy sólo al frente porque nadie me quiere acompañar”. Hay días en los que la realidad y la prensa seria se parecen demasiado a “El Mundo Today”.

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¡Por fin una buena noticia!

 

Para que luego dudéis de la capacidad de nuestro Gobierno ¡Indignados! ¡Que sois unos indignados! Como se deduce del titular de la noticia, morirse no sólo será más barato sino más simple. Basta ya de complejidades, de muertes rebuscadas, defunciones barrocas y óbitos churriguerescos. Por fin a nuestro alcance un deceso sencillo, económico y, en consecuencia, discreto. Salgamos de este infame mundo con un mutismo elegante y sin añadir más penalidades a los que aún quedarán atrás, a nuestros deudos, que recordarán con cariño y alegría nuestro traspaso y la pasta gansa que se ahorraron.

 

Ya volví

Hola. Ya estoy de vuelta. No me he ido, es que he estado malo. Un “cuadro vírico” dijo la doctora, que viene a ser como un cuadro flamenco pero encima de toda tu persona y zapateando con ahínco. Y ya se sabe que toda enfermedad lleva su convalecencia y que la convalecencia es la madre de todos los zapping. En ello estaba el otro día, zappeando por las tdt, surfeando por la lista de canales, cuando aterrizo frente a un avance del nuevo reality de la MTV, el que sigue la vida y milagros de Alaska y su pareja de muchos años y próximo marido Mario Vaquerizo. En el mencionado avance, el “ínclito” Mario está de shopping en una boutique de lo más cool para renovarse la chupa que, aunque es de marca, ya le ha dado mucho tute y le van diciendo por ahí que está muy vista. Se prueba una de un estilismo parecido al de la que ya tiene y le mola. Sólo son seis mil y pico eurazos. El de la boutique, más amanerado que Mario si cabe pero más lagartón y perro viejo, le tienta con una delicatessen del mismo tipo pero en piel blanca y con mucho strass: Mario enloquece y se cuelga por la nueva maravilla. Pero ¡Ay! Son trece mil y pico euros. Mario duda, titubea, se hecha para atrás y luego para adelante, no sabe y no vive. Al final le dice al garçon de la boutique que como tiene unos ahorrillos se pone estupendo, se tira al monte y se queda con las dos para que le hagan compañía en el armario a la que ya tiene. Total de la fiesta: 20.000 euracos en chupas (2). A Mario le entra la risa floja y al de la tienda también (por la comisión supongo).

Naturalmente, el señor Mario Vaquerizo es dueño de gastarse el dinero que haya conseguido honradamente en lo que le de la real gana, pero ¿Es necesario este alarde? ¿Sirve de algo? Yo, por si acaso, ya estoy con los planos de la nave que me ha de sacar de este planeta.