Un paso más cerca

En medio de esta tormenta en la que se convirtió hace tiempo la actualidad, donde las noticias tienen el valor más efímero que nada antes tuvo jamás, resulta realmente difícil detenerse a pensar en las cosas y, especialmente, en por qué las cosas son como son. Lo que sí parece claro es que las cosas no son ni suceden porque sí. Un ejemplo: aunque llevaba tiempo cociéndose el asunto, la población española no se había enterado de las “tribulaciones” de la empresa Repsol en Argentina. Lenta pero inexorablemente las provincias petroleras argentinas habían ido retirando las concesiones de explotación a YPF, la filial de Repsol, hasta que el paso siguiente se veía ya inevitable, la expropiación.

La factura energética argentina entró el último año en déficit, empezó a pagar por parte de la energía que consume el país. Sus yacimientos petrolíferos llevan mucho tiempo en explotación y su rendimiento decrece año tras año, por lo que no es rentable invertir en ellos para mejorar la producción. Es cierto, sin embargo, que Repsol descubrió nuevos yacimientos de los llamados petróleos no convencionales (generados a partir de gas o pizarras) pero para poder explotarlos rentablemente hace falta muchísima inversión. En esta tesitura, el gobierno argentino ha ido maniobrando, primero oficialmente, para presionar a Repsol a aumentar decididamente sus inversiones y, segundo y descaradamente, para hacerse con el control de sus recursos petrolíferos. La maniobra definitiva que se temía para hoy al final no se ha producido.

El gobierno español, que será lo que será pero que a patriota no le gana nadie, se ha arrogado el papel de Cid Campeador y ha salido en defensa de la empresa ¿española? y de los intereses de España. Hasta ha salido un video con un señor muy serio (que dicen que es ministro) hablando en plan Gila: “que sepan que si alguien hace algo, ese alguien se las verá con otro alguien”.

No sé si he mencionado alguna vez que hace tiempo me convertí en peakoiler, nada grave, una corriente de pensamiento, minoritaria pero creciente, que afirma con pruebas concluyentes que al mundo que conocemos le quedan dos telediarios y que en poquitas décadas (nosotros lo veremos) el declive energético provocará el colapso. Es dentro de este contexto que se inscriben hechos como las guerras de Irak y Libia o las tensiones con Irán, intentos de occidente, EEUU especialmente, por controlar un próximo futuro de escasez. Hay que recordar que EEUU es importador neto netísimo de petroleo y que por importar importa hasta de ¡¡la Venezuela de Chavez!! Es lógico pues que países que tienen recursos pero que no los controlan, como Argentina, intenten maniobras para cambiar esa situación. Del mismo modo que los países sin recursos se agarren a marcos jurídicos internacionales para garantizarse futuros suministros. España, no hay que olvidarlo, importa el ochentaytantos por ciento de la energía que consume.

Mientras tanto, en el momento que escribo esto (las 18:25 de este viernes 13 de abril) el IBEX español ha cerrado perdiendo un 3,58% a causa principalmente de la crisis de la deuda. Ya sé que ha cuajado sobremanera entre la población el tópico de los perversos “mercados”, idea alentada por la prensa y la política mainstream, pero la realidad va mucho más allá de todo eso. En los meses de diciembre y febrero pasados el Banco Central Europeo (BCE) prestó 500 mil millones de euros a tres años al 1% a todo banco de la Unión Europea (UE) que quiso pedir. Los bancos españoles utilizaron el dinero así conseguido para comprar la deuda española, deuda que nadie más quiere comprar salvo a intereses muy altos, nefastos para nuestra economía. Por eso desde diciembre hasta hace cuatro días la Hacienda española no tuvo problemas para colocar sus emisiones de deuda a intereses moderados. Pero eso se acabó. La banca española se quedó sin dinero, el BCE no va a volver a darle a la máquina de los billetes y a España aún le quedan por colocar este año 120 mil millones de deuda para hacer frente a los pagos que le vencen ¿Quién va a comprar esa deuda? ¿A qué interés? Recordemos que a partir del 7% los países entran en zona de rescate.

Mientras tanto, al otro lado del Atlántico, casualidades de la vida, España corre el riesgo de perder nuevamente las colonias.

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