Se acabó la crisis

Ahora que ya sabemos quien ha ganado, quien ha perdido y quien ha respirado aliviado en las elecciones, podemos centrarnos en lo que importa realmente ¿Que qué es? Pues es quitarnos la venda de los ojos y dejar de engañarnos o que nos engañen, que es lo que ha venido sucediendo muy especialmente en los últimos quince años y con muchísimo más ahínco desde 2008 hacia aquí. ¿Y quien nos ha engañado? En primer lugar nuestros gobernantes de todo pelaje y condición, pues nos hicieron creer que estaba a nuestro alcance (como país) acceder a un estatus o nivel superior en el orden económico y social que nos equiparara a la Europa de la que ansiábamos formar parte. En segundo lugar, los gobernantes europeos que, a sabiendas que lo anterior no era factible, nos dejaron entrar con la intención de aprovechar las oportunidades de negocio que se les presentaban en nuestro país aunque supieran que la fecha de caducidad del “invento” lo derribaría todo como un castillo de naipes. En tercer lugar, nosotros. Si, nosotros nos engañamos creyendo que era posible que un país proveniente de la economía franquista, sin tejido industrial, ni recursos energéticos, podía pagarse (tener derecho es otra cosa) el salto de estatus que nos prometían. Y entonces ¿Cómo fue ello posible? Lo fue gracias a la burbuja inmobiliaria y, muy especialmente, al flujo incesante de dinero (prestado) que llegó a España de todas partes del mundo, especialmente de los bancos europeos, flujo con el que las administraciones, los bancos españoles, las empresas y las familias hicieron realidad muchos sueños (de grandeza). Porque de lo contrario no habría sido posible ya que, como ejemplo, el sueldo medio español a duras penas subió un punto porcentual durante todo ese periodo. Sí, apenas un punto. Por eso al españolito se le permitió jugar a hacer negocios, concretamente con su vivienda.

De no haber mediado todo ese entramado España no tendría hoy en día ni las carreteras, ni los aeropuertos, ni aves ni demás infraestructuras que tiene (y que debe). Pero no solo eso, sin ese crédito que vino de fuera y sin los ingresos que el ladrillo proporcionaba España no tendría ni la sanidad ni la educación que tiene actualmente. De tal calidad es nuestra sanidad, por ejemplo, que existe un conocido turismo sanitario europeo de ciudadanos de la UE que nos visitan para ser atendidos aquí porque en sus países su sanidad no es tan buena. ¡Qué gran ironía! Ciudadanos de países muchísimo más ricos y poderosos nos visitan para ser atendidos en una sanidad que sus gobiernos y bancos han contribuido a financiar.

El engaño no ha cesado, sin embargo, sino que se ha incrementado desde que estalló la crisis, primero para negarla, después para suavizarla y finalmente para asegurar que nosotros no éramos como esos griegos, irlandeses o portugueses y no íbamos a necesitar ayudas ni rescates. Cuando si no fuera porque el BCE lleva desde agosto comprando a mansalva nuestros bonos, nuestra deuda, en el mercado secundario nos habríamos hundido sin remedio. No ofrecemos ninguna confianza, carecemos de los recursos económicos para generar crecimiento pues solo el turismo no alcanza más que para parche de temporada. Nuestras administraciones y empresas están endeudadas. Nuestros bancos tienen los balances más falsos que un duro de goma pues todo el inmobiliario en ellos reflejado no vale ni la mitad de la mitad de lo que se afirma, y solo sobreviven porque el Banco de España les permite mantener esa ficción contable y porque el BCE les suministra prestamos a bajo interés que ellos utilizan para sostenerse por lo que es imposible que el crédito llegue al consumidor final, personas y empresas. Son los conocidos como bancos zombis. No existirían sin la fuerza exterior que los mantiene.

Y de esta forma hemos ido alargando la agonía. El próximo trimestre, no, será el próximo semestre, no, será el año que viene, ya se ven brotes verdes. Pero en los últimos meses algo ha cambiado en España y en Europa, las autoridades han asumido la realidad: no hay absolutamente nada que hacer para que la economía europea pueda volver a “lo de antes”. El modo de funcionar que se ha mantenido en las últimas décadas ha muerto. Ahora estamos en el trance de enterrarlo y pasar al nuevo modo de funcionar. Por eso cada vez más los mensajes de las autoridades económicas se dicen con menos tapujos. Esto es así para ir concienciando a la población de que el pasado no volverá y la situación actual, corregida y/o aumentada, está aquí para quedarse. El nuevo modo de funcionar se basará, ya se está basando, en la productividad, producir lo que se necesite de la manera más eficiente posible, gestionando los recursos (finitos) disponibles a fin de optimizar todo el proceso al máximo. Huelga decir que, en este modelo, sobra factor trabajo a patadas y que una cantidad muy importante de población no es necesaria. Se calcula que en España es inevitable entre un 12 y un 16% de paro estructural, permanente.

Al panorama existente se añade que España debe ahorrar 30.000 millones de € el año que viene para cumplir los objetivos de déficit si no quiere quedarse en la estacada financiera europea. Además, también en el 2012, ha de pagar o refinanciar 360.000 millones de € en deuda que vencen, solo del estado, pues la banca nacional tiene unos 212.000 millones ella solita. Ésta es solo una parte pequeña de la herencia del “España va bien” o “España juega en la Champions de Europa”, afirmaciones que deberían constituir delito y acarrear penas de prisión para los dos impresentables que las pronunciaron.

¿No se puede hacer nada? Poco realmente. Procurar que nuestros gobernantes apliquen los inevitables e inexcusables recortes con la máxima sabiduría y con el menor perjuicio a la sociedad. Pero, con todo, mucha gente sufrirá. Así que la papeleta del nuevo gobierno es de aúpa. Aunque no es de mi cuerda política, he de dar un voto de confianza a Mariano Rajoy, el nuevo Subdelegado del Gobierno Alemán para España. No tenemos a otro.

Anuncios

8 pensamientos en “Se acabó la crisis

  1. Pues sí, a ver si como ha dicho, gobierna para todos los españoles sin perjudicar más a unos que otros… y todos tendremos que arrimar el hombro si queremos salir de ésta.
    Aunque estoy segura de que algunos hombros soportarán más peso que otros… como siempre.

  2. ¿Debemos flagelarnos por no ser conscientes del mundo en que nos tocaba vivir, Enric? ¿Debemos ponernos a derramar lágrimas y rasgar las vestiduras por no saber que éramos las cucarachas de la función, los que hacíamos bulto en el gran tinglado? Pobrecitos de nosotros que solo queríamos vivir un poquito mejor. Pobrecitos los que tenemos que servir para que otros se sirvan de nosotros.
    Creo que va siendo hora de sacar los santos a la calle, que las mujeres saquen sus trajes de luto de los viejos baules y que la vieja España de majas, toreros y bandoleros vuelva a florecer para dar la imagen que los superdotados europeos tienen de nosotros …incluyendo a los catalanes.
    No creo en el pecado original, difícilmente me voy a creer esos discursos que tanto gustan a la patronal llamándonos derrochadores e irresponsables. Eso es lo que les interesa meternos en la conciencia para que después de abrirse paso puedan luego introducirnos todo lo demás, es decir, el viejo trágala.

    • No hemos de flagelarnos (el que no quiera, vamos) solo hemos de ser responsables, todos, porque al final nadie se hace cargo de nada, todo el mundo obedecía órdenes o hacía lo que hacían los demás. Excusas, siempre excusas. Para los delitos están las leyes y es nuestra obligación exigir que se cumplan, ni más ni menos.
      La patronal aquí no pinta nada, ese es un discurso antiguo, como si todos los empresarios fueran malos malísimos explotadores y no hubiera gente luchando por su proyecto, crear riqueza y ofrecer trabajo y todos los trabajadores fueran angelitos de la caridad y no hubieran defraudadores a mansalva (en la última inspección de Hacienda de 285.000 inspeccionados el 25% hacían fraude). Mientras no superemos ese discurso maniqueo no iremos a ninguna parte. Porque, nos guste o no, no hay más sistema que en el que estamos y fuera de él no hay nada. Bueno, está Somalia y alguno más y dentro de nada estará Grecia, que se lo ha ganado a pulso durante muchos años.
      Hay una deuda que hay que pagar. Más pronto o más tarde, con quita o sin ella, de una forma o de otra, pero hay que pagar. Y si no nos gusta el modo en que nuestras autoridades gestionan la forma de pago de esa deuda hace cinco días hemos tenido la oportunidad de expresar nuestra opinión. Aunque claro, siempre se puede decir que el pueblo no sabe, no puede opinar de esas cosas. Siempre saldrá alguien con la visión preclara de lo que realmente hay que hacer, repartirá los papeles para saber quienes son los justos y quienes los pecadores y nos llevará a la tierra prometida.

    • Desde luego antes que a los falsos socialistas que dijeron una cosa e hicieron la contraria, o a los de Iniciativa-Verds, más descolgados de la realidad que un yonki, sí. Al PP catalán ya ni lo cuento. Ahora les toca a los de CIU, por lo menos cumplidores lo son, dijeron que habría recortes y aquí los tenemos.

      Petonet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s