Ni pena ni quebranto

¡Cómo somos! Si no hay desgracias no estamos contentos. Somos como esos personajes que van a los toros solo para ver si el toro coge al torero y, si no ocurre nada, al salir dicen que la tarde ha sido floja. Viene a cuento esto porque he leído hoy martes en la edición impresa de La Vanguardia dos noticias que aunque totalmente diferentes tienen un gran punto en común: la mala hostia.

En la página 24 de la citada edición, Miguel Roca, abogado y político de sobras conocido, nos informa en su columna que Irlanda, la rescatada Irlanda, la históricamente atrasada Irlanda, la inefable Irlanda, se está recuperando y vuelve a ir bien. Después del rescate y los sacrificios Irlanda vuelve a la senda del crecimiento y los organismos internacionales “aplauden el coraje irlandés y recomiendan sus recetas”. Pero ¡Ay! la alegría no es completa porque resulta que de esta buena noticia no se ha enterado casi nadie, no interesa, no tiene morbo, no entra en el “mainstream” de negatividad que nos asola, no vende. No vende desde luego como una buena desgracia. Como escribe Miguel Roca “que Irlanda esté saliendo de la crisis podría ser una buena noticia y, esto, ahora está prohibido”.

Más adelante, en la página 28, La Vanguardia trata el asunto de la epidemia de temblores y seísmos que la isla de El Hierro viene padeciendo desde hace semanas y, en concreto, que la erupción volcánica que se esperaba asociada a los temblores ha sido en el fondo del mar, a unos 5 kilómetros de la costa y a 1 kilómetro de profundidad. Hasta ahí nada anormal. Nada anormal hasta que la noticia recoge la decepción de los herreños porque la erupción no haya sido en tierra y no se haya podido ver. En concreto se destaca la opinión de Pucho, restaurador, que se declara muy decepcionado. También opina Loli, propietaria de supermercado, que afirma estar tranquila pero también deseosa de que se hubiera visto algo. ¡Qué pena penita que no se haya visto nada! Los posibles destrozos sobre vidas y haciendas parece que no entran en ningún cálculo. Pero la naturaleza es sabia y mientras escribo estas líneas (18:58 de este martes 11 de octubre) la prensa on line se hace eco de la declaración de la alerta roja y la evacuación de una población herreña por el riesgo a otra posible erupción. Aún no está todo perdido.

Dos noticias, en fin, que nos demuestran, por activa y por pasiva, que si no hay ni llanto ni pena ni quebranto el ser humano no está contento. Así nos fue y así nos va.

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3 pensamientos en “Ni pena ni quebranto

  1. Salgamos a buscar tréboles de cuatro hojas …a ver si se contagia esa suerte irlandesa…

    Contentos no estaremos nunca, Enric. Nuestra naturaleza no nos lo permite…

  2. Oí en un telediario, no recuerdo cual, quejarse a varios vecinos con cara de mala ostia de que fíjate tú que habían tenido que salir de su casa con lo puesto, que no sabían cuando volver, a los comerciantes, que fíjate la cantidad de clientela que habían perdido, etc, etc. Yo se que jod.. bastante, pues viven de eso, pero contra los elementos de la naturaleza no hay nada que hacer, y es lo que toca, no me extrañaría que alguno de ello esté echándole la culpa al cabildo de turno, a la administración de la isla o al mismísimo Zapatero.

  3. Ver para creer…aunque hay cosas que es mejor no ver, no escuchar, no contagiarse de ellas…

    Se puede saber dónde te metes últimamente? he de encender mi GPS? o he de empollarme el twitter??? 😀

    Un petó, si ets feliç així, jo també…

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