Obvia mente

Si algo ha caído en el olvido en estos tiempos que corren es sin duda lo obvio. De hecho se puede afirmar que casi ha desaparecido de las mentes de nuestros contemporáneos. Hasta tal punto llega el fenómeno que cuando alguien no tiene más remedio que recordarlo para frenar la sinrazón todos sin casi excepción nos quedamos con la boca abierta pensando “pues es verdad”. La ausencia de lo obvio en la vida corriente provoca graves distorsiones que afectan al corpus social. A lo que se debería dar por sentado se le ha quitado la silla. En esta tesitura, lo obvio deambula sin rumbo fijo esperando algún alma caritativa que se apiade y le de carta de naturaleza. Su ausencia del pensamiento nos deja empecinados en objetivos que, en otras circunstancias, no tendrían razón de ser. Esto provoca en muchas ocasiones la radicalización de posturas y un encono entre los que deberían trabajar unidos. Pero claro, han olvidado lo obvio y así no hay manera ¿Cómo hemos llegado hasta esta situación? Es difícil saberlo con certeza pero quizá todo comenzó cuando nos creímos más listos de lo que en realidad éramos. Así, en cuanto alguien mencionaba lo obvio corríamos a silenciarlo por repetitivo y aguafiestas. A fuerza de coartar su expresión, las voces sinceras que nos lo querían recordar fueron reduciéndose y bajaron su intensidad, hasta que ya casi no quedó nadie que alzara la voz para mencionarlo si no era en momentos muy concretos y generalmente dramáticos. La conclusión es que andamos todos desperdiciando esfuerzos, enfrentándonos y, lo que es peor, hipotecando el poco futuro que tenemos. La ausencia de lo obvio impregna todos los campos y sectores que nos podamos imaginar, hasta los más baladíes. Como ejemplo anecdótico pero significativo podemos citar las últimas declaraciones de Pep Guardiola, entrenador del Barça, que ha debido recordar que “aunque no lo parezca, podemos perder o empatar”, cosa que al parecer, por obvia, los aficionados y la prensa especializada habían olvidado. Tal abducción de lo obvio de nuestras mentes provoca, por otro lado, el clásico río revuelto en el que pescan los espabilados que siempre hay por el mundo. Esto es quizá lo que más daño hace porque únicamente en nuestras manos está el recordarlo para de este modo poder salir de esta situación de desmemoria. El beneficio de todos está en juego.

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8 pensamientos en “Obvia mente

  1. Lo obvio es lo sencillo y si hay algo de lo que huye esta sociedad es de la sencillez porque tiende a considerarla simple y como tal, sin valor. Respecto a ese estado de ánimo de caída libre que nos embarga, habría mucho que decir. Desde lo obvio podríamos preguntarnos si es necesario y útil, es decir, si nos va a hacer mejores. También podríamos preguntarnos si es real o si es inducido desde arriba. Una tercera pregunta es si nosotros debemos pagar por alguna culpa o por algún pecado cometido por nosotros o lo que es peor, en nuestro nombre.
    Yo no me creo ni más listo ni menos listo que antes y creo que el futuro, el posible, era el mismo antes que ahora. Vivimos una vida individual por eso tiendo a desconfiar de los destinos colectivos.

    • Lo obvio es imprescindible porque su ausencia nos deja desnortados. Es como la buena salud, cuando no la tenemos nos damos cuenta que deberíamos haberla conservado.

  2. Sí que pienso que nos dejamos llevar en ocasiones, tal vez por un exceso de borriqueras, más que por que nos creamos listos. Pienso que la rutina y también los objetivos que tenemos en mente nos despistan un poco, nos entretienen nos enciegan hasta el punto a veces de no ver que la lente del telescópio lleva la tapa negra que lo protege del polvo y que si no la quitamos va a ser muy difícil dar con una estrella por muy oscura que parezca la noche jajajaj eso también es comparable a cuando algo te preocupa mucho, la preocupación en sí misma puede llevarnos la mayoría de veces a resolver el asunto pero en ocasiones hay que saber detenerse porque obviamente no todas las respuestas ni soluciones dependen de nosotros, de nuestro criterio o de nuestras decisiones, es importante obviar la mente en esos casos, que no trabaje en exceso…

    Besos, obviamente 😀

    • Que sí, que sí, que nos creemos listos. Mira si no a la gente que paran por la calle para preguntarles cosas, da lo mismo de lo que se trate, física cuántica o el caracol birmano, todos opinan, no hay ninguna que se calle ¡Sabemos de todo!

      Obviamente, besos igualmente.

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